Australia tiene cosas muy sencillas que se ven a diario y que, desde mi punto de vista, creo que marcan la diferencia entre esta tierra y otras ciudades de América Latina. Están en la cotidianidad de la vida, aparecen en los semáforos, en los supermercados, en los trenes y los buses, y hasta en la propia casa. Sydney es considerada como una de las mejores ciudades para vivir, o por lo menos se conoce como una de las más desarrolladas del mundo.
En todas las calles, ya sea del centro de la ciudad o de las afueras, todos los carros respetan a los peatones. Existen las cebras, están demarcadas y la vía tiene unas señales que les avisan a los conductores que se acercan a una. Son un espacio preciado que no es invadido, y en la mayoría de los casos, las avenidas se cruzan por las esquinas, claro que de vez en cuando se ve uno que otro despistado atravesando por donde no se debe, algunas personas dicen que fijo es un latino o quizá un colombiano.
Los semáforos cuentan con un botón que agiliza el cambio para dar paso a las personas. Esta es una medida que también se implementó en Bogotá, pero no dio mucho resultado, a los pocos días ya no funcionaban. En Sydney se debe esperar a que cambie la luz a verde para los peatones, ojo. Es una sensación diferente el ver los grupos de personas a la espera de la señal, que viene acompañada de un ruido que se asemeja a una especie de conteo final para el arranque de una competencia.
Además, si una persona va a cruzar y un vehículo viene por el carril para girar a la izquierda o a la derecha se detiene, sin importar cuánto tiempo le tome esperar al paso del peatón.
Esta escena me hizo recordar algunos cruces de Bogotá como los de la calle 72 con avenida Caracas o la carrera Séptima con calle 19 donde también se ve esto, pero con la diferencia que siempre aparecen muchas personas que atraviesan por donde no es y en el momento que no deben.
Por el lado del uso del tren como medio de transporte, la diferencia ya está marcada simplemente con el hecho de que se utiliza para la movilización diaria de personas. Las líneas del ferrocarril atraviesan prácticamente la ciudad en todas las direcciones. Además que también se puede usar el ferry (transporte marítimo) o el monorraíl. En las estaciones del tren se respetan las líneas amarillas que están ubicadas a un costado de la parada.
Bueno, en este punto sí debo reconocer la cultura ciudadana de los antioqueños que desde la creación del Metro de Medellín siempre lo han cuidado y siempre han seguido las normas básicas de su utilización.
En este punto, espero que el actual alcalde de Bogotá cumpla la palabra que lo llevó al segundo cargo más importante del país. Antes de salir de Colombia, las noticias al respecto eran que el mandatario capitalino dejaba firmada la primera línea del metro de la ciudad al terminar su periodo de gobernante. Como dijo el ciego: “¡Amanecerá y veremos!”.
En lo que tiene que ver con el tema de los buses, la premisa principal es: “Dejar salir a las personas es dejar entrar” (esto aplica también para los trenes). Este servicio funciona las 24 horas, solo se puede tomar el autobús en los paraderos, el pasaje se le puede pagar el conductor, pero es un poco más costoso. En ese sentido es más económico adquirir los tickets en los supermercados o en cualquier punto de venta autorizado.
Así mismo, cada vehículo cuenta con varias cámaras de seguridad, en los paraderos baja su altura para permitir que personas con dificultad de movimiento puedan subir. Esto es como si los alimentadores de Transmilenio bajaran a la altura de los andenes para el mismo fin. Solo como por dar un ejemplo, esta medida le ahorraría muchos problemas a mi querida Madre, que cada vez que usa el sistema articulado se encomienda a todos los santos para que le toque un bus “bajito”.
Igualmente, los buses no llevan música y los conductores frenan el vehículo con mucho cuidado. Ni hablar de lo que sucede a diario en la calles de mi querida Colombia. Un saludo para Sidauto S.A., Coopenal y Expreso Bogotano, entre muchas otras.
Todos los carros, no solo los buses, ceden el paso a otro vehículo que puso direccionales, sí en este país se utilizan esas pequeñas luces que avisan que un conductor va a girar a la izquierda o la derecha, digo esto por si hay algún compatriota que re repente olvidó el para qué sirven estas señales.
Así como estos ejemplos que menciono en las líneas anteriores existen muchos más que no los voy a explicar al detalle, solo los dejo para el conocimiento público:
- No se pueden parquear los carros en cualquier lugar, siempre hay que pagar so pena de pagar una multa, si se hace caso omiso a esta norma.
- No se puede tomar alcohol en las playas ni en las calles, solo en los sitios permitidos.
- No venden alcohol en los supermercados.
- Se entra y se sale por la izquierda
- No se bota basura en la calle. Se recicla siempre.
- Las personas ayudan a otras a buscar una dirección y en algunos casos las llevan hasta su destino.
Son muchas las reflexiones que dejan estas sencillas cotidianidades de la vida en Australia, pero con todo esto y lo que se genera en mi mente, yo amo a mi Colombia y me siento orgulloso haber nacido en mi patria. Como dijo Juanes, este país es un chimba hp…
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